Cómo el niño puede aprender y desarrollarse

Foto: J. R. Ripper

¿Las personas de la familia hablan y conversan con el niño?

El niño está cada vez más interesado en conocer todo lo que ve: objetos, plantas, animales. Le gusta que las personas le muestren y hablen con él sobre las cosas que ve y toca. Él se interesa, también, por dibujos o fotos en revistas y libros. Decir el nombre del objeto que está viendo, animarlo a repetir ese nombre y conversar con él sobre las actividades cotidianas ayuda al niño a aprender a hablar.

Él ya puede decir algunas palabras como: mamá, agua, bola. Pero todavía hace gestos para comunicarse: tira besitos, mueve la cabeza para decir “No”. Para aprender a hablar, el niño necesita que las personas hablen con él. Le gusta también cuando la familia lo llama y le pide ayuda. Por ejemplo: “Agarra el zapato de papá que está debajo de la cama”. De esta forma, el niño aprende a tener nociones del espacio: debajo, encima, cerca, lejos.

Foto: J. R. Ripper

¿El niño entiende cuando las personas le piden alguna cosa?

El niño puede entender algunas órdenes como: “Vamos a la calle”, “Agarra tu zapato”. No siempre el niño atiende las órdenes que recibe. Generalmente sólo obedece cuando está interesado en hacer lo que le piden.

El niño ya da muestras de lo que quiere hacer y lo que no. Cuando no puede hacer una cosa, algunas veces, patalea (tiene berrinches). Repetir y repetir “No”, meterle miedo o pegarle no evita el berrinche. Líder, oriente a los padres que lo mejor que se puede hacer es esperar que se le pase el berrinche, no prestar atención al niño cuando está con el berrinche, y mantenerse firmes con la prohibición. Al ver que no consigue nada, el niño acaba desistiendo y empieza a hacer otra cosa.

En los juegos con cajas, latas o botes, el niño aprende a usar mejor las manos. Cuando mete y saca una cosa dentro de otra, está aprendiendo también la noción de tamaño. La familia puede aprovechar su interés en meter y sacar para enseñarle al niño a guardar sus juguetes en una bolsa o caja.

Al niño le gusta entrar y salir de cajas, tinas y roperos abiertos. Está aprendiendo sobre los tamaños, las formas, y controlando cada vez más sus movimientos.

Foto: Arquivo Pastoral da Criança

El niño está aprendiendo a andar sin la ayuda de otra persona. ¡Ésta es una gran conquista!

Aunque se caiga algunas veces, lo va a seguir intentando porque tiene ganas de aprender y de hacer muchas cosas. Con la ayuda de la familia, se va a sentir seguro y va a caminar cada vez mejor en su ambiente habitual. Como puede caminar por toda la casa y es muy curioso, toca todo lo que consigue alcanzar. Si el niño se cae y se lastima, es bueno ponerle una compresa con hielo o agua fría para disminuir el dolor y la hinchazón.

Atención La familia necesita tener mucho cuidado con la seguridad del niño. Debe mantener las puertas cerradas, las ventanas protegidas, los pozos, los hoyos y las tinas con agua tapados; las medicinas y productos de limpieza guardados donde no los pueda alcanzar. Es necesario tener cuidado también para que el niño no agarre y se meta en la boca plantas tóxicas, porque lo pueden envenenar.