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Foto: Panamá – Gisela Argelis Montenegro

La llegada del bebé a la comunidad

¡La madre y el bebe van a casa! Que su llegada sea celebrada por la familia y por la comunidad:

Oh Dios, toda la comunidad te agradece por el don de la vida.
Que este niño sea el símbolo de la presencia del Señor Dios.
Que crezca, alimentado por la leche materna,en el conocimiento y en el amor a Dios y a su prójimo.
Que sus padres le den el ejemplo de la fe y lo eduquen en la Palabra de Dios.
Que la paz, el bien, el amor y la ternura habiten en su corazón. Amén.

Los padres tienen la responsabilidad de aceptar con amor la tarea de cuidar y educar a su hijo. Y deben realizar esta tarea de acuerdo con sus valores, sus costumbres y su fe.

Una de las primeras demostraciones de fe de los padres es presentar al niño a su comunidad religiosa. En las familias católicas, el Bautismo es la señal de entrada de una persona en la comunidad de los hijos de Dios.

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Foto: Bolivia – Archivo Pastoral del Niño y de la Niña

El bebé tiene Certificado de Nacimiento?

Líder, pregunte a la familia si ya tiene el Certificado de Nacimiento, que es el primer documento del niño como ciudadano. Si todavía no lo tiene, anime al padre o a otra persona de la familia a registrar enseguida al bebé.

Pero para que el niño se transforme en un ciudadano, es necesario también que la familia, la comunidad donde vive y toda la sociedad garanticen sus derechos.

De acuerdo con los principios proclamados en la Carta de las Naciones Unidas, está en el artículo 7 de la Convención de los Derechos del Niño: El niño será registrado inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho, desde el momento en que nace, a un nombre, a una nacionalidad y, en la medida de lo posible, a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos.

Líder, oriente a la embarazada sobre la importancia del Certificado de Nacimiento y recuérdele que este registro se debe hacer lo más pronto posible.

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Foto: República Dominicana – Archivo de la Pastoral Materno Infantil

Líder, ahora que la madre y el bebé han llegado a casa, la familia puede necesitar mucho de su ayuda. Su presencia es importante, pues es durante la visita domiciliaria cuando usted se da cuenta si el bebé y la madre están bien. Y usted hace esto conversando, apoyando e identificando situaciones en las que puede ayudar.

En los primeros siete días de vida del bebé, es bueno que visite a la familia más veces, principalmente si la pareja no tiene parientes cercanos.

Este período es el más delicado, pues algunas enfermedades pueden aparecer rápidamente y éstas con frecuencia son graves. Además, la madre todavía no está totalmente recuperada del parto.

Cuando el bebé es el primer hijo, los padres pueden estar inseguros, porque están comenzando a aprender lo que es ser padre y madre. La pareja que ya tiene otros hijos también necesita apoyo.

¡Líder, su apoyo para animar a la madre a amamantar es valioso!

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Foto: Bolivia – Archivo Pastoral del Niño y de la Niña

¿Alguien ayuda en casa para que la mamá pueda cuidar bien al bebé?

La madre está más sensible y necesita estar a disposición del bebé todo el tiempo. Su humor y sus sentimientos varían: a veces está tranquila, y de repente se pone nerviosa; siente alegría, siente tristeza. Se puede preocupar porque cree que no sabe cuidar a su bebé, o se inquieta por los otros hijos, si es que los tiene.

Ella necesita la ayuda y la comprensión del compañero y de otras personas para que no se canse y pueda cuidar bien al bebé. Si las personas ayudan en las tareas de la casa y a cuidar a los otros hijos, ella se cansa menos. Si ella tiene con quien conversar sobre lo que está sintiendo, se siente más tranquila y segura. Las mujeres sin compañero necesitan todavía más el apoyo de otras personas.

Líder, en estos primeros días, preste atención a la relación entre la madre y el bebé. Al observar cómo la madre cuida al bebé, cuando le cambia los pañales, a la hora del baño, a la hora de darle de mamar, usted podrá saber cómo es la relación entre ellos.

Las madres que cuidan al bebé con esmero y alegría, acariciándolo y sonriéndole, demuestran que la relación está comenzando bien.

En los primeros días después del parto, algunas madres se pueden poner muy tristes y sin ganas de cuidar al bebé durante algún tiempo.

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Foto: República Dominicana – Archivo de la Pastoral Materno Infantil

Es importante dar ánimos a la madre, con prudencia y cariño, para que cuide al bebé. Converse también con el compañero y con la familia y anímelos a observar la relación entre madre e hijo. Cuando la tristeza de la madre no disminuye o empeora, es necesario que ella vaya al Servicio de Salud, para que el médico pueda evaluar y dar a la madre tratamiento adecuado.

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Foto: Panamá – Gisela Argelis Montenegro

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Foto: Panamá – Gisela Argelis Montenegro

El padre del bebé también puede estar más sensible, ansioso y sentirse abandonado. Es que ahora la madre y el bebé son el centro de las atenciones. Y él también puede tener miedo de no saber cómo ayudar a cuidar al bebé.

Líder, converse con el padre y demuéstrele que él es importante, anímelo para que ayude a cuidar al bebé. Es bueno incentivar a la madre y al padre a hablar y tratar juntos sobre sus dudas y preocupaciones.

El apoyo del líder, de la familia, de los amigos y de la comunidad fortalece la solidaridad y ayuda a los padres a crear un ambiente de seguridad, amor y salud para el bebé.

“Que no les salgan de la boca palabras groseras; lo que digan sea bueno, oportuno, constructivo, así hará bien a los que lo oyen.” Efesios 4,29