Cómo el niño puede aprender y desarrollarse

Foto: Eli Pio

¿El niño juega al “imagínate que”?

El niño juega cada vez más al “imagínate que”, imaginando situaciones de un modo diferente. Este tipo de juego es muy importante porque surge de una necesidad básica del niño: la de querer que los padres estén todo el tiempo junto a él.

Al jugar a “imagínate que”, el niño imita y habla sobre lo que está viendo. Al imitar a los adultos, intenta hablar como ellos, hacer lo que hacen. Así pasa a tener actitudes y comportamientos que son más adelantados que los de su edad y por eso se desarrolla.

Este juego del “imagínate que” ayuda al niño a desarrollar su imaginación y también a entender y aprender los valores, las costumbres de su familia y de las otras personas del lugar donde vive.

Foto: Clausen Bonifácio

Al niño le gusta cantar canciones infantiles y aprender las músicas que le enseñan o que oye en la radio y en la iglesia. También tiene mucho interés en jugar con instrumentos musicales: tamborcito de lata, flautas de caña de bambú, sonajeros. Con la música, el niño oye otros tipos de sonidos, aprende nociones de ritmo y melodía.

El niño también necesita tener la oportunidad de dibujar con lápiz, carbón, ladrillo sobre papel o en el suelo. Así, puede aprender a agarrar el lápiz y sus dibujos empiezan a presentar formas, como bolitas o cuadrados.

También le gusta ver libros con dibujos y oír cuentos que las personas le cuentan o leen. Organizar un espacio, juguetes y materiales en el Día de la

Celebración de la Vida, ofrece oportunidades para que los niños jueguen y realicen actividades con otros niños.

Foto: Archivo Pastoral del Niño y de la Niña – Bolivia

¿El niño tiene oportunidad de jugar con otros niños?

En los juegos con otros niños, el niño ya habla para intercambiar o prestar juguetes, en vez de pelear por esto. Estos juegos son buenos, porque el niño más pequeño imita lo que hace el niño más grande y también enseña lo que ya sabe a otro niño todavía más pequeño que él. Al jugar juntos, los niños siempre se están desarrollando.

El niño también aprende cada vez más por medio del lenguaje. Cuando la familia conversa con él y responde a sus preguntas, le está ayudando a hablar mejor y a entender cómo son las cosas del día a día. A esta edad pregunta el por qué de todo. “¿Por qué se hace de noche?”, “¿Por qué toca la campana de la Iglesia?”.

El niño puede darse cuenta y hacer preguntas también sobre las diferencias entre los niños y las niñas. “¿Por qué Pedrito hace pis de pie?”, “¿Por qué Martita no tiene “colita”?”. Cada familia debe responder de acuerdo con sus costumbres y valores, evitando engañar o asustar al niño.

Foto: Arquivo Pastoral da Criança

Mientras juega y participa con la familia en las actividades de la casa, el niño observa y pregunta sobre las cosas. Aprende que los objetos pueden ser iguales y diferentes. Cuando los padres están, por ejemplo, separando las ropas para lavar, cosiendo, limpiando legumbres y frutas, es bueno dejar que el niño ayude. Así, aprende sobre tamaños, formas, cantidades y colores.

Llevar al niño a la Iglesia forma parte de su educación cristiana, y demuestra que su familia pertenece a un grupo de personas unidas por la fe, que son amigas y que se ayudan unas a otras.

La familia necesita distraerse, llevar a los hijos a pasear y a jugar, visitar a los parientes y amigos. Es bueno que el niño tenga oportunidad de escuchar a alguien que cuenta cuentos, de ver teatro de títeres, de participar de los festejos de su comunidad. Así, el niño puede conocer y valorar lo que saben hacer las personas del lugar donde vive.

“Reserva momentos para jugar y divertirte en familia, pues el niño aprende jugando y la diversión acerca a las personas.” 3er Mandamiento para lograr la Paz en la Familia