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Foto: Eli Pio

Conversando con la embarazada y su familia

El embarazo es un período de tiempo de muchos cambios para la mujer. Ella puede estar más sensible, pues está pasando por cambios en su cuerpo y en su humor. Por eso, debe ser tratada con cariño y delicadeza.

Cuando el compañero y las otras personas de la familia entienden lo que la mujer siente durante este período del embarazo, pueden ayudar mejor en lo que sea necesario, para que ella disfrute de un embarazo saludable y feliz.

La primera ayuda del líder es acoger a la embarazada y a su compañero, escuchando lo que ellos tengan que decir sobre el embarazo. Muchas parejas se alegran cuando descubren que ella está embarazada, pues ya se preparaban para tener un bebé. Sin embargo, otras parejas pueden sentir miedo, ansiedad y preocupación, pues no estaba en sus planes un embarazo en aquel momento. Otras, además, pueden preocuparse con las dificultades que tendrán que enfrentar, o tienen miedo de no conseguir cuidar bien al bebé.

Líder, todas las embarazadas necesitan su acompañamiento, aunque ya tengan otros hijos, porque cada embarazo es diferente.

Algunas mujeres, cuando se quedan embarazadas por primera vez, pueden sentir vergüenza o pensar que el acompañamiento prenatal no es importante, pues se están sintiendo bien. Algunas embarazadas que ya tienen otros hijos pueden pensar que no es necesario hacer el prenatal de nuevo.

Es común que las adolescentes embarazadas oculten su embarazo, por miedo a la reacción del compañero, padres, familiares y amigos. Durante la visita domiciliaria, el líder debe orientar a la familia sobre la importancia del apoyo y de la comprensión de ellos, para que la adolescente viva este momento con serenidad, responsabilidad y amor.

El bienestar de la adolescente embarazada es muy importante para que pueda sentirse segura y confiada, para el buen desarrollo del embarazo y para la salud del bebé. Por lo tanto, ella necesita la ayuda de todos para valorar la vida que lleva en su vientre y sentirse responsable de ella.

Líder, algunas embarazadas que no tienen compañero pueden necesitar más de su ayuda, porque pueden sentir la falta de alguien para compartir sus alegrías y dificultades.

Las investigaciones indican que para reducir la mortalidad infantil, es decir, las muertes de niños menores de un año, se debe dar más atención a las embarazadas:

  • pobres;
  • sin compañero;
  • de baja escolaridad;
  • con dos o más hijos;
  • menores de 20 años;
  • con presión alta o diabetes;
  • han perdido un bebé en un embarazo anterior o a algún hijo con menos de un año de edad;
  • que fuman y/o consumen drogas.