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Niños con diferencias en el funcionamiento de su organismo

Foto: Arquivo Pastoral da Criança

Líder, en su acompañamiento a las familias, puede encontrar también niños con diferencias en el funcionamiento de su organismo. Tal vez no pueden ver, no pueden oír, no pueden hablar o no pueden moverse, por ejemplo. También puede encontrar niños que presentan algunas enfermedades graves, como cáncer, diabetes, entre otras.

Ante todo son niños, con las mismas necesidades que cualquier otro niño tiene: amor, comunicarse, jugar, aprender. Por eso, las personas que los cuidan necesitan encontrar maneras diferentes de responder a las necesidades de estos niños.

Usted, líder, puede ayudar a encontrar en la comunidad personas que puedan orientar a las familias, y, si es necesario, incluso dar atención especializada. Cuanto antes, mejor será para el niño. Pero la mejor de las atenciones no sustituye al amor y a la acogida de la familia.

Foto: Arquivo Pastoral da Criança

La familia de un niño con una enfermedad grave o con una diferencia en el funcionamiento de su organismo tiene el desafío de enfrentar esta situación. Líder, usted puede apoyar a los padres y familiares, ayudándolos a aceptar y amar al niño tal como él es, incentivándolos a crear las condiciones y oportunidades adecuadas para el niño.

Cuando una familia recibe a un niño con una diferencia en el funcionamiento de su organismo, no se debe centrar exclusivamente en aquello que el niño no consigue hacer, sino también en lo que puede hacer. Por ejemplo, un niño no consigue hablar, pero se puede comunicar por gestos. En este caso, lo importante es atender a la necesidad de comunicación del niño.

Del mismo modo, un niño que está en cama debido a una enfermedad grave, puede tener su necesidad de jugar atendida si las personas juegan con él en la cama.

Foto: Arquivo Pastoral da Criança

Foto: Arquivo Pastoral da Criança

Los padres y familiares deben aprovechar la rutina doméstica para crear formas de incluir al niño en estas actividades: la hora del baño, de cambiar de pañal, de la alimentación y de lavar la ropa. Teniendo en cuenta las características del niño, actuar con él y no en lugar de él.

Pero solamente esto no es suficiente. La familia necesita tener el verdadero compromiso de convivir con el niño. Además de las rutinas domésticas, es necesario también incluirlo en todas las actividades sociales de la familia; por ejemplo, al salir de compras, al ir a la Iglesia, a los bailes y fiestas. En estas actividades es necesario incentivar al niño a participar, pero, principalmente, incentivar a las otras personas a que lo conviden a participar de las actividades, haciendo que sea desafiado, que haga las cosas a su manera para sentirse integrado en el grupo. Cuando usted, líder, incentiva esto, está colaborando a que este niño no sea excluido.

Lo que hace deficiente a un niño es retirarlo de la convivencia con su familia, con otros niños y con las personas del lugar donde vive.

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En relación a los Indicadores de Oportunidades y Conquistas, también se observan diferencias. Por ejemplo, en el caso de un ciego que tenga una pérdida de visión, los indicadores que se relacionan directamente con la vista no podrán ser alcanzados. En este caso, el líder debe responder siempre [N] (No) a los indicadores de conquistas que dependen de la visión.

Este niño podrá presentar también alguna diferencia en su modo de caminar en relación a los otros niños. Entonces, este niño también puede alcanzar otros indicadores a una edad y de una forma diferente de otros niños que no tienen el problema de visión. Esto ocurre porque los órganos y las funciones de nuestro cuerpo dependen unos de otros. Un niño ciego va a aprender a andar, a moverse y a usar los objetos de un modo diferente de un niño que ve.

Foto: Arquivo Pastoral da Criança

Los indicadores son importantes porque nos dan pistas para ayudar a la promoción del desarrollo del niño. Pero, como cualquier indicador, tiene sus límites, no puede contemplar todas las situaciones. Ustedes, líderes, van a tener que descubrir la mejor forma de conversar sobre los indicadores y ayudar a las familias en el caso específico de estos niños. Una de las ayudas puede ser la atención especializada. La coordinadora de ramo (parroquia) puede apoyarlo en esta situación.

Muchas personas dicen que no se sienten preparadas para interactuar con un niño que presenta diferencias en su organismo. Pero esta preparación sucede cuando los padres y familiares intentan descubrir y probar la mejor forma de convivir y ayudar al niño para que éste se desarrolle. Esto es un desafío. Y, para enfrentar este desafío, es muy bueno que los padres sepan que pueden contar con el apoyo de otras personas, como por ejemplo usted, líder.

Es misión de todos los que trabajan en la Pastoral de la Niñez valorar a las familias para que reconozcan su competencia para cuidar y educar a sus hijos. Es necesario, ante todo, procurar comprender a cada familia, valorando sus prácticas, ampliando sus conocimientos sobre los cuidados y educación de sus niños, intentando apoyarlos cuando lo necesitan. ¡Ésta es una manifestación concreta de amor!