Cómo el niño puede aprender y desarrollarse

Foto: Eli Pio

A esta edad, el niño ya consigue jugar al “imagínate que”, a imaginar situaciones, sin usar los juguetes, que son miniaturas de los objetos usados por los adultos. Por ejemplo, dice que va a dar de comer a su hija, entonces imagina que tiene un plato en la mano, y hace que da comida a su muñeca. O imagina que es su padre en el camión, agarra una cosa redonda, por ejemplo, y empieza a manejar.

El juego del “imagínate que” ayuda a desarrollar el pensamiento del niño, que ahora se apoya en ideas y palabras. Aprende que puede pensar en una cosa hablando de ella. Por ejemplo, dice “carro” y puede pensar en muchas cosas sobre él sin estar viendo el carro: de qué color es, cuántas ruedas tiene, como manejar el carro.

La imaginación y el pensamiento apoyado en las ideas y en las palabras son importantes porque ayudan al niño a leer y escribir.

Foto: Eli Pio

¿Las personas de la familia tienen oportunidad de leer para el niño?

Saber leer, escribir y contar son conocimientos importantes para un ciudadano. El niño comienza a aprender esto en las conversaciones, juegos y actividades que realiza junto a la familia. Cuando alguien lee historias de la Biblia, de revistas, de libros o cartas de parientes, le está ayudando para que entienda que las cosas escritas comunican ideas y noticias. Con esto, el niño puede comenzar a interesarse por aprender a leer.

El niño continúa siendo curioso. Puede, por ejemplo, preguntar de dónde vienen los bebés, principalmente cuando la madre o alguien que conoce está embarazada. Es mejor responderle solamente lo que él pregunta, de modo sencillo y sin mentir.

Al niño le gusta escuchar a sus padres contando cosas de la familia, de los amigos. Le gusta cuando ellos hablan de cosas que valoran, como su trabajo, su religión, sus sueños. Es así como aprende también a contar sus cosas e historias y a tener sus propios sueños.

Foto: Arquivo Pastoral da Criança

¿Las personas de la familia valoran y animan al niño a dibujar?

A la mayoría de los niños les gusta mucho dibujar. Cuando los padres valoran el dibujo, el niño se siente capaz, se pone feliz y animado a dibujar más.

Casi siempre el niño no dibuja lo que ve, sino lo que sabe de las cosas o lo que él piensa que es más importante de los objetos.

Ahora, él ya puede dibujar formas que parecen el sol, muñecos y casas. El niño aprende que, por el dibujo, puede contar alguna cosa a otra persona. Por eso, el dibujo también le ayuda a aprender a leer y escribir.

El niño ahora sabe decir lo que hace, piensa y siente, usando muchas palabras y frases más largas. Responder a sus preguntas y escuchar sus opiniones es una manera de demostrarle atención y respeto.

Foto: Pedro Serápio

¿Las personas de la familia muestran o convidan al niño a participar de sus actividades?

Al niño le siguen gustando realizar ciertas actividades de la casa junto a los adultos: juega a barrer el suelo, o lavar la ropa, o dar comida a los animales. Le gusta mucho aprender lo que los padres hacen en el trabajo. Cuando puede participar en actividades junto a los padres y los hermanos mayores, aprende a ayudar a los otros, se siente más capaz y comienza a entender el valor del trabajo para las personas.

Alrededor de los cinco años, al niño le gusta participar en juegos en que es necesario seguir algunas reglas. Por ejemplo, el juego del dominódonde solamente puede juntar fichas con el mismo número; la rayueladonde necesita esperar su turno y no puede saltar pisando la línea. Es bueno que los adultos participen en sus juegos. Así, le pueden por ejemplo, enseñar a convivir bien, respetando a los otros.

Foto: Panamá - Gisela Argelis Montenegro

El contacto con las plantas y los animales hace que el niño aprenda a amar y a respetar la naturaleza. Pero la familia necesita enseñar al niño sobre los animales peligrosos, como las serpientes, arañas, escorpiones, y a mostrarle las plantas que son venenosas, para que aprenda a defenderse de todos ellos.

Atención Si el niño fue agredido por algún animal, la zona debe ser lavada con agua y jabón, y se debe examinar al niño para saber si es necesario que tome suero o vacuna. Si se mete en la boca alguna planta venenosa, debe ser llevado, con urgencia, al médico.

La familia debe tener cuidado con personas extrañas en la comunidad, y deben averiguar quiénes son y qué hacen. Es necesario enseñar a los niños que no deben acompañar o ir a la casa de personas que su familia no conoce.

Es bueno, que la familia enseñe al niño el nombre del lugar donde viven y el nombre completo de los padres. Así, si se pierde, no se asustará tanto y podrá decir dónde está su casa.

Es necesario que la familia tome las precauciones necesarias para que el niño no juegue con fuego y no se escape a la calle. Estando solito fuera de casa, puede ser atropellado, ahogarse en lagunas, ríos o piscinas, y también puede ser secuestrado.

Foto: Arquivo Pastoral da Criança

Hoy en día, la mayor parte de las familias tienen televisión en casa. Los niños, desde pequeños, no ven solamente los programas dedicados a ellos, sino también programas para adultos. Esto varía en cada familia.

La televisión es, por lo tanto, una de las fuentes de la que los niños reciben información y ejemplos de comportamiento. Para entender aquello que ve, el niño necesita encontrar, en la familia, momentos para conversar y jugar sobre lo que la televisión presenta.

Todavía no se sabe bien en qué ayuda o perjudica la televisión al desarrollo del niño. Lo que sí se sabe es que ver televisión durante muchas horas al día perjudica al niño: no se recomienda que la televisión sustituya los juegos y las conversaciones con el niño.

Institución de Educación infantil – pre-escolar

Foto: Pastoral de la Primera Infancia – Colombia

¿El niño asiste al pre-escolar?

A partir de los 4 años, puede ser importante que el niño vaya a una institución pre-escolar. Una buena institución de este tipo debe contar con una propuesta pedagógica que tenga en cuenta el modo como el niño vive, aprende y se desarrolla. Debe permitir también que aprenda a convivir, practicando el diálogo y el respeto entre las personas. Por esta razón, necesita:

• Profesores y otros profesionales bien formados;

• Alimentación, higiene y reposo adecuados;

• Lugares para actividades al aire libre;

• Juguetes de varios tipos, juegos variados; instrumentos musicales, cintas-casetes, discos; libros de cuentos, revistas, diarios;

• Materiales como lápices, pinturas, goma de pegar, tijeras, papel, arcilla de modelar, material reciclado;

• Actividades pedagógicas;

• Edificio con instalaciones adecuadas para que los niños realicen las actividades pedagógicas, de alimentación, higiene y reposo.

El pre-escolar debe dar al niño la oportunidad de compartir sus ideas y conocimientos con otros niños y adultos y participar en actividades de lectura y escritura.

Foto: J. R. Ripper

Cuando la familia participa de las actividades, frecuenta las reuniones y realiza encuentros con los profesionales del pre-escolar, está colaborando para que la educación pre-escolar atienda a las necesidades reales de los niños y puede participar todavía más del proceso educativo de sus hijos e hijas.

En los lugares donde no existen instituciones de pre-escolar, los líderes de la Pastoral de la Niñez y otras organizaciones comunitarias, junto con las familias, se pueden organizar para conseguir con el gobierno de su región este servicio. Es importante para el aprendizaje y el desarrollo de los niños.

Foto: Eli Pio

Cuando vive en un ambiente favorable para su desarrollo, el niño puede desarrollarse porque participa en actividades realizadas junto a las personas que él quiere y que lo quieren a él. Son actividades del día a día y del lugar donde vive. Por eso, tienen sentido y son importantes para su vida.

Si el niño vive en el campo, tiene más oportunidades de aprender a cuidar a los animales, de montar a caballo. Si vive en la ciudad, tiene más oportunidades de aprender a encender la televisión, de ir en ómnibus (autobús). Si el niño vive en una familia que tiene fe, aprende a amar y a respetar a Dios y a su prójimo.

Cada niño va a aprender, a su modo y en su momento, lo que las personas le enseñan. Cuando el niño es animado y ayudado por el adulto y por otros niños mayores a hacer lo que todavía no sabe hacer, lo aprende. El niño no se desarrolla solito.

“Hijo mío, atiende a mis palabras; presta oído a mis consejos; que no se aparten de tus ojos, guárdalos en tu corazón.” Proverbios 4, 20-21


Niños con diferencias en el funcionamiento de su organismo

Foto: Arquivo Pastoral da Criança

Líder, en su acompañamiento a las familias, puede encontrar también niños con diferencias en el funcionamiento de su organismo. Tal vez no pueden ver, no pueden oír, no pueden hablar o no pueden moverse, por ejemplo. También puede encontrar niños que presentan algunas enfermedades graves, como cáncer, diabetes, entre otras.

Ante todo son niños, con las mismas necesidades que cualquier otro niño tiene: amor, comunicarse, jugar, aprender. Por eso, las personas que los cuidan necesitan encontrar maneras diferentes de responder a las necesidades de estos niños.

Usted, líder, puede ayudar a encontrar en la comunidad personas que puedan orientar a las familias, y, si es necesario, incluso dar atención especializada. Cuanto antes, mejor será para el niño. Pero la mejor de las atenciones no sustituye al amor y a la acogida de la familia.

Foto: Arquivo Pastoral da Criança

La familia de un niño con una enfermedad grave o con una diferencia en el funcionamiento de su organismo tiene el desafío de enfrentar esta situación. Líder, usted puede apoyar a los padres y familiares, ayudándolos a aceptar y amar al niño tal como él es, incentivándolos a crear las condiciones y oportunidades adecuadas para el niño.

Cuando una familia recibe a un niño con una diferencia en el funcionamiento de su organismo, no se debe centrar exclusivamente en aquello que el niño no consigue hacer, sino también en lo que puede hacer. Por ejemplo, un niño no consigue hablar, pero se puede comunicar por gestos. En este caso, lo importante es atender a la necesidad de comunicación del niño.

Del mismo modo, un niño que está en cama debido a una enfermedad grave, puede tener su necesidad de jugar atendida si las personas juegan con él en la cama.

Foto: Arquivo Pastoral da Criança

Foto: Arquivo Pastoral da Criança

Los padres y familiares deben aprovechar la rutina doméstica para crear formas de incluir al niño en estas actividades: la hora del baño, de cambiar de pañal, de la alimentación y de lavar la ropa. Teniendo en cuenta las características del niño, actuar con él y no en lugar de él.

Pero solamente esto no es suficiente. La familia necesita tener el verdadero compromiso de convivir con el niño. Además de las rutinas domésticas, es necesario también incluirlo en todas las actividades sociales de la familia; por ejemplo, al salir de compras, al ir a la Iglesia, a los bailes y fiestas. En estas actividades es necesario incentivar al niño a participar, pero, principalmente, incentivar a las otras personas a que lo conviden a participar de las actividades, haciendo que sea desafiado, que haga las cosas a su manera para sentirse integrado en el grupo. Cuando usted, líder, incentiva esto, está colaborando a que este niño no sea excluido.

Lo que hace deficiente a un niño es retirarlo de la convivencia con su familia, con otros niños y con las personas del lugar donde vive.

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En relación a los Indicadores de Oportunidades y Conquistas, también se observan diferencias. Por ejemplo, en el caso de un ciego que tenga una pérdida de visión, los indicadores que se relacionan directamente con la vista no podrán ser alcanzados. En este caso, el líder debe responder siempre [N] (No) a los indicadores de conquistas que dependen de la visión.

Este niño podrá presentar también alguna diferencia en su modo de caminar en relación a los otros niños. Entonces, este niño también puede alcanzar otros indicadores a una edad y de una forma diferente de otros niños que no tienen el problema de visión. Esto ocurre porque los órganos y las funciones de nuestro cuerpo dependen unos de otros. Un niño ciego va a aprender a andar, a moverse y a usar los objetos de un modo diferente de un niño que ve.

Foto: Arquivo Pastoral da Criança

Los indicadores son importantes porque nos dan pistas para ayudar a la promoción del desarrollo del niño. Pero, como cualquier indicador, tiene sus límites, no puede contemplar todas las situaciones. Ustedes, líderes, van a tener que descubrir la mejor forma de conversar sobre los indicadores y ayudar a las familias en el caso específico de estos niños. Una de las ayudas puede ser la atención especializada. La coordinadora de ramo (parroquia) puede apoyarlo en esta situación.

Muchas personas dicen que no se sienten preparadas para interactuar con un niño que presenta diferencias en su organismo. Pero esta preparación sucede cuando los padres y familiares intentan descubrir y probar la mejor forma de convivir y ayudar al niño para que éste se desarrolle. Esto es un desafío. Y, para enfrentar este desafío, es muy bueno que los padres sepan que pueden contar con el apoyo de otras personas, como por ejemplo usted, líder.

Es misión de todos los que trabajan en la Pastoral de la Niñez valorar a las familias para que reconozcan su competencia para cuidar y educar a sus hijos. Es necesario, ante todo, procurar comprender a cada familia, valorando sus prácticas, ampliando sus conocimientos sobre los cuidados y educación de sus niños, intentando apoyarlos cuando lo necesitan. ¡Ésta es una manifestación concreta de amor!


 

Alimentación

Foto: Panamá - Gisela Argelis Montenegro

Foto: Teotonio Roque

Los cuidados en la alimentación deben continuar durante el crecimiento del niño. Por lo tanto, es importante que la familia se alimente bien, pues el niño va a comer lo que los padres comen.

La alimentación también forma parte de la educación del niño, y su vida va a tener más alegría y salud cuando aprende a comer a las horas de las comidas, a no dejar comida en el plato, a compartir el alimento, a masticar bien, a comer frutas. Todo esto se aprende junto a la familia.

Los niños pueden participar en la preparación de la comida, ayudando en actividades sencillas y sin peligro, como lavar la verdura, ir a buscar un condimento a la huerta o ayudar a escoger una fruta en el mercado. Así, aprenden más sobre los alimentos de la región donde su familia vive y aprenden de manera natural a sentir gusto por las comidas saludables.

Para una buena educación alimenticia, algunas recomendaciones pueden ayudar:

• conversar durante las visitas sobre cómo es importante y educativo establecer horarios para las comidas, pero sin rigidez, para no transformar esos momentos, que deben ser agradables, en fuente de nerviosismo y agitación;

• recordar que la comida saludable también es más sabrosa cuando se prepara y se da con cariño;

• preparar platos con diferentes colores porque llaman la atención de los niños y despiertan el apetito;

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Foto: Katiuscia Dier Francisco

• estimular a la madre a no desistir ante el primer “No me gusta” o ante las muecas y gestos de desagrado del niño. La paciencia y la dedicación son muy importantes en la educación alimenticia. El niño tiene todo el derecho de rechazar, así como de probar otra vez;

• recordar que no hay necesidad de añadir azúcar a los jugos, a la leche y al té. El sabor que el niño siente en la lengua no es igual al que siente el adulto;

• para las madres de hijos que necesitan seguir una dieta, orientar sobre lo educativo que es acordar con el niño el alimento que va a comer y conversar con él sobre los motivos por los que tiene que evitar algún tipo de alimentos y alimentarse más de otros.

Líder, incentive a que cada familia utilice pequeños espacios de su patio para cultivar condimentos y hortalizas.


Vacunas

A esta edad, puede ser que al niño le falten por recibir algunas dosis de refuerzo de vacunas. Las dosis de refuerzo son importantes para proporcionar una protección total contra le enfermedad.

Mire en el Cuaderno del Líder si hay dosis de vacunas para los niños de esta edad.

Visita Domiciliaria

En estas visitas es importante:

• Conversar sobre el desarrollo de los niños;

• Incentivar una alimentación variada;

• Conversar sobre la prevención de accidentes.

 

Responder a las perguntas del Cuaderno del Líder.