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 Foto: Unicef

Lactancia materna: calostro

Cuando se coloca al bebé para mamar enseguida que nace, es bueno para la madre y para el bebé, pues la leche baja antes y la relación entre ellos se hace más fuerte. Cuando el bebé mama el pecho, esto ayuda a que la placenta salga, la madre pierda menos sangre y el útero vuelva más rápidamente a su tamaño normal. Por lo tanto, ¡amamantar es bueno para el bebé y también para la madre!

El amamantamiento es un acto que la madre y el bebé necesitan aprender. Por eso es importante que la madre sepa que puede llegar a necesitar la ayuda de los profesionales de salud para amamantar. ¡Todo el apoyo para incentivar el amamantamiento es bendecido!

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Foto: Archivo Pastoral del Niño y de la Niña – Panamá

Atención La madre debe amamantar solamente a su bebé. Ella nunca debe dar su bebé a otra madre para que lo amamante. Algunas enfermedades se pueden transmitir al bebé a través de la leche materna. 

Durante los primeros días, el bebé mama el calostro, que es una leche transparente amarillenta, más espesa, rica en proteínas y sales minerales y que contiene defensas contra determinadas enfermedades. Además de ser una fuente de salud, el calostro ayuda a eliminar las primeras heces (caca) del bebé. Estas heces se llaman meconio y son oscuras y pegajosas como alquitrán de asfalto. Algunas mujeres, entre el segundo y el quinto día después del parto, sienten las mamas más pesadas, un poco doloridas y ligeramente calientes. Esto es normal. Lo importante es que la madre continúe dando de mamar, con el bebé agarrando bien el pecho (página 113). Así la incomodidad pasa y el amamantamiento sigue bien.

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Foto: Archivo Pastoral del Niño y de la Niña – Panamá

A lo largo del tiempo, el cuerpo de la mujer modificará la leche de acuerdo con la necesidad del bebé. La leche materna tendrá otros nutrientes para que el bebé se desarrolle con salud. Por lo tanto, la leche materna es siempre adecuada a la edad del bebé.