Índice del artículo

Cómo el bebé puede aprender y desarrollarse

regina-reinaldin-enfermeira-da-pastoral-da-crianca

Foto: J. R. Ripper

Desde el embarazo, el modo en que los padres se relacionan con el bebé ya va formando en él su modo de ser. En los últimos meses del embarazo, el bebé oye sonidos, reacciona a la luz fuerte cerca de la barriga de la madre, y puede sentir cuando la madre está muy cansada o nerviosa.

Antes de nacer, el contacto del bebé con la madre es directo. Es de su madre de la que recibe alimento, calor y bienestar en la barriga. En el momento del nacimiento, todas esas sensaciones conocidas desaparecen rápidamente, y el bebé va a tener que acostumbrarse a un nuevo ambiente.

Una mirada cariñosa, palabras suaves, caricias delicadas y cariño en brazos de los padres hacen que el bebé se sienta amado y protegido.

El bebé comunica sus necesidades principalmente por el llanto. Él llora de hambre, de dolor, de frío o de calor, pidiendo atención y porque está mojado. Al ser atendido aprende que alguien cuida de él. Poco a poco, los padres aprenden a identificar las necesidades del bebé y así pueden ayudarlo mejor en su desarrollo.

El bebé se queda la mayor parte del tiempo con los brazos y piernas doblados y las manos cerradas, tal como estaba dentro de la barriga de la madre. Es normal que eructe, tenga hipo, solloce, tosa un poco y haga ruiditos. Estas cosas forman parte de la vida del bebé.

regina-reinaldin-enfermeira-da-pastoral-da-crianca

Foto: Rodolfo Bührer

El bebé se mueve poco y casi siempre reacciona del mismo modo ante algunos estímulos. Por ejemplo, cuando colocamos el dedo en su mano, él lo agarra con fuerza; cuando lo tocamos, oye ruido o le quitamos la ropa, él hace un movimiento de abrazo o se asusta.

La mayor parte del tiempo el bebé duerme. Durmiendo acumula la energía necesaria para mamar y crecer. Unos tienen el sueño más ligero, otros tiene el sueño más profundo. El sueño del bebé que es tratado con cariño por los padres generalmente es más tranquilo.