Logrando que el bebé se agarre bien al pecho materno

Muestre a la madre cómo conseguir que el bebé se agarre bien al pecho, para que el bebé mame bien y no le lastime el seno. Para esto:

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Foto: Unicef

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Foto: Unicef

• El bebé debe estar despierto;

• La boca del bebé debe estar bien abierta, abarcar todo el pezón y gran parte de la areola, que es la parte oscura alrededor del pezón;

• El labio inferior del bebé debe estar volteado hacia fuera;

• La barbilla del bebé debe estar apoyada en la mama.

El bebé acostumbra a succionar (sorber con cierto esfuerzo), hacer una pausa y succionar nuevamente. La madre puede oír al bebé tragando la leche.

Incluso cuando el bebé se agarra bien al pecho, la madre puede sentir unos tirones al comienzo de la mamada: esto es que el bebé está tirando del pezón.

No existe un tiempo fijo para la mamada. Algunos bebés “devoran” la leche rápidamente, otros la beben despacio. Los bebés recién nacidos suelen mamar unos 10 o 15 minutos. Este tiempo es suficiente para que el bebé reciba todos los nutrientes de la leche.

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En general, los bebés no consiguen vaciar las dos mamas. Es importante dejar que el bebé vacíe bien una mama, antes de cambiar de seno. Si el bebé no quiere mamar, significa que ya está satisfecho.

Cuando va a retirar al bebé del pecho, la madre debe colocar el dedo meñique en la comisura de la boca del bebé. Así, el bebé soltará la mama sin lastimar el pecho.

Después de mamar, el bebé debe ser colocado en posición vertical, en el regazo, con la espalda y la cabecita bien apoyadas. Si el bebé ha tragado aire va a eructar. No es necesario dar palmadas en la espalda del bebé ni sacudirlo.

Líder, oriente a la madre para que inicie una nueva mamada:

• del seno que el bebé no mamó en la mamada anterior; o

• si el bebé mamó de los dos senos, del último seno que mamó el bebé.

Para mantener el seno limpio para el bebé, basta que la madre se bañe todos los días y que se cambie el sostén (corpiño) siempre que esté húmedo.

Al finalizar la mamada, para proteger sus senos, la madre debe sacar una o dos gotas de su propia leche y untarlas alrededor de la areola y del pezón, y dejar que se sequen bien antes de ponerse la ropa. La grasa de la leche forma una capa protectora contra las bacterias y lubrica la piel, protegiendo el pezón de las grietas.

La leche materna debe ser ofrecida siempre que el bebé lo pida. De este modo, el bebé aumenta de peso más rápido.

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Foto: Eli Pio

El bebé que mama del pecho de la madre no necesita tomar té o agua. La leche de la madre calma la sed del bebé, incluso en lugares calurosos y secos.

El bebé que no mama solamente del pecho de la madre tiene más infecciones, como diarrea y neumonía.

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Foto: Bolivia – Archivo Pastoral del Niño y de la Niña

Cuando la madre dice que tiene poca leche o dificultad para amamantar, es necesario verificar lo que está sucediendo.

• ¿El bebé se agarra bien al pecho?

• ¿El bebé está tomando agua, té u otro tipo de leche además de la leche materna?

• ¿El bebé mama siempre que tiene ganas?

• ¿La madre está pasando por alguna dificultad?

• ¿El compañero anima y apoya a la mujer para que amamante?

• ¿Los demás familiares, amigos y vecinos están ayudando a la madre en este período de tiempo?

Las dificultades pueden aparecer, especialmente cuando se trata del primer hijo y la madre no tiene mucha experiencia, o si ha tenido problemas para amamantar a sus otros hijos. Estas mujeres necesitarán más apoyo de la familia y de usted, líder.

No existe leche materna floja. Cuando la madre está más cansada o molesta, puede ocurrir que disminuya un poco la producción de leche. Oriéntela para que ella tome más líquido, se alimente bien y descanse más.

Es bueno explicar a los padres que todos los bebés pierden un poco de peso durante los primeros días de vida. Después, mamando, su peso va a aumentar. Cuanta más leche mama el bebé, más leche produce la madre.

Cada bebé tiene su propio ritmo de alimentación y de sueño. Los padres pueden saber si el bebé está mamando lo suficiente cuando él hace caca y pis varias veces al día. La caca es blanda, de color amarillo, amarillo-verdoso y en pequeñas cantidades. Esto no es diarrea.

El padre no puede dar el pecho, pero puede dar apoyo a la madre. Así refuerza su relación con el bebé. Él puede, por ejemplo, llevar el bebé para mamar, colocarlo para eructar, cambiar los pañales, hablarle y cantarle.

Líder, es importante que esté más cerca de la madre al comienzo del amamantamiento. Acompañe por lo menos dos mamadas para ver cómo el bebé se agarra al pecho, y ayude a la madre a estar tranquila en esta etapa.

“Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron.” Lucas 11,27