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Higiene

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Foto: Pedro Serápio

Al bebé le gusta cada vez más la hora del baño. Le gusta sentir el agua tibia en su piel, chapotear con los pies y las manos en el agua, y sobre todo la sensación de bienestar que la limpieza proporciona.

Cada familia tiene un modo de cuidar a sus hijos, pero es necesaria una rutina diaria, con horarios para el baño, para la alimentación, para el sueño y también para el juego del bebé. El bebé se pone nervioso e inseguro cuando se altera su rutina.

Antes de que aparezcan los primeros dientes, las encías se hinchan y duelen. Por eso, el bebé puede estar irritado e inquieto. Es necesario continuar limpiando la boca del bebé. Esta limpieza se hace con un trapo limpio y humedecido, después que el bebé se alimenta, especialmente después de la última mamada de la noche.

El nacimiento de los dientes varía de un bebé a otro; hay bebés que nacen con dientes y otros que cumplen un año sin tener dientes. En general, el primer diente sale aproximadamente a los seis meses de edad.

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Si el bebé ya está recibiendo alimentos, es bueno que no sean azucarados. No se debe soplar la comida del bebé para enfriarla o darle alimentos con la misma cuchara que el adulto está usando para comer. Esto puede transmitir bacterias de la boca del adulto a la del bebé. Cuando el chupete se cae al suelo, algunas personas tienen el hábito de limpiarlo con su boca y dar de nuevo al bebé: esto también le puede transmitir caries al bebé. Además, la suciedad que estaba en el chupete puede contaminar al adulto.

Verifique si el Centro de Salud de su Región ofrece atención de dentista para bebés. Si este servicio existe, incentive a los padres para que lleven al bebé a una consulta.

“Él también da a los hombres la ciencia para que lo alaben por sus maravillas.” Eclesiástico 38,6